
Con tus ojos cerrados contemplas
el mar que zozobra en tus venas.
Eres el bronce que esculpe la vida.
Cada vértice externo contiene una
puerta que da a tu mirada.
Reposas el codo en el centro del
tiempo.
La sombra penetra su lengua en tus
triángulos bellos.
Tú no estás solo en tu eterna jornada,
siempre una estrella resguarda tu
espalda del hombre que aún vive.
Mientras los muertos desfilan su luz
en tus músculos vivos.
La oscuridad es el bálsamo suave que
aceita tus soles.
Todos los mundos con todos sus siglos
esperan de ti la respuesta infinita.
Si hay universo tus manos lo hicieron.
Cuántas, cuántas estrellas contienen tus
noches?
Miles, millones de seres te observan y
nada responden.
Únicamente tú piensas dejando que el
hombre interprete sus Dantes.
No es tu descanso esperar los cometas.
La puerta del Hades corona de ti su
advertencia más sabia.
Nunca sabremos qué piensas si nunca
despiertas, pero el hecho que el mundo
perdure existiendo es en sí tu existencia.