Sobre mi féretro,
tú,
luz mujer convertida en la
sangre de un cuerpo en reposo y
de orgías movedizas.
Sabes perfecto que el sol me confiere a
estas sombras constrictas.
Andas ligera como una gacela entre el
mármol que aguarda al vampiro que temes,
y adoras… y temes.
Caminas desnuda con pasos que visten de
envidia a las Evas del viento.
Me ofreces tu danza, tu cuerpo,
tu fruto de diosa y perfume de sangre.
Acepto tu duelo, mujer, Salomé de vampiros,
cazadora del Vlad desalmado y
del hombre en vital somnolencia.
Ahora salgo a beber los volcanes que ofreces,
ahora salgo a saciar tus placeres,
tus ríos desbocados, tu amor, tu lascivia infinita.
Salgo a saciar las nereidas del fuego,
las mil y un sirenas que cantan en ti sus
sonatas sangrientas.
Salgo a aparear las jaurías de mis labios,
salgo a forjar la masacre de luna y de semen carmín aunque el
cenit del fuego calcine de un rayo el total de mis siglos.
tú,
luz mujer convertida en la
sangre de un cuerpo en reposo y
de orgías movedizas.
Sabes perfecto que el sol me confiere a
estas sombras constrictas.
Andas ligera como una gacela entre el
mármol que aguarda al vampiro que temes,
y adoras… y temes.
Caminas desnuda con pasos que visten de
envidia a las Evas del viento.
Me ofreces tu danza, tu cuerpo,
tu fruto de diosa y perfume de sangre.
Acepto tu duelo, mujer, Salomé de vampiros,
cazadora del Vlad desalmado y
del hombre en vital somnolencia.
Ahora salgo a beber los volcanes que ofreces,
ahora salgo a saciar tus placeres,
tus ríos desbocados, tu amor, tu lascivia infinita.
Salgo a saciar las nereidas del fuego,
las mil y un sirenas que cantan en ti sus
sonatas sangrientas.
Salgo a aparear las jaurías de mis labios,
salgo a forjar la masacre de luna y de semen carmín aunque el
cenit del fuego calcine de un rayo el total de mis siglos.
