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jueves, 3 de noviembre de 2011

CONSERVACIÓN



Hablemos de fuerza
De toda esta fuerza que no puedo más que entregarme a su instinto
Transformación obligada dirían los sectarios
Nadie inventa estas hordas nihilistas y no obstante duelen en mí como un yo abandonado
Nadie es entonces mi nombre en homónimos héroes que no llegan nunca
Que no callan siempre a la sórdida empresa de arrear las palabras
Duele esta Itaca interior como duele fingir que he llegado y que un Ella me espera
Toda esta energía no se crea
Toda esta energía no destruye el haber dicho nada intentando decirlo
«Qué quisiste decir cuerpo mío amortajado»
Habla o comprende que incluso el silencio es un muerto que entierra a sus
muertos
Si es que existió otro universo fue previo a un bautista y fue en tiempos sin nombres
Yo no soy mientras tanto
Yo no fui esa silueta que espía en la ceniza el volver de las aves
Que otros pájaros trinen la estrella
Que otro cielo devore estas últimas tardes del átomo inmóvil
Que la arena una vez tamizada la luz dé a los césares muertos de amor lo que al mar sea devuelto una vez que las tumbas vomiten la noche

jueves, 15 de septiembre de 2011

AÑORANDO A BABEL


Ya es un hecho
Estos versos que no logro crear
los pronuncian las aves como un catequismo
Uno crea los fantasmas y no es comprensible
este hermoso exorcismo
Hoy comprendí que el idioma del viento es
un rezo en común susurrado en secreto
Tiembla estremece se obstina en herirnos
Es unísono el rezo y me obliga a salir
a quedarme a volverme un perfecto aquelarre
a la orilla del sueño
Qué más puedo hacer que saber que si dicen:
¿Quién es ese loco en camisa de fuerza
amarrado a un poema?
Sabrían que se trata de aquel que me mira
mirarme mirarnos

martes, 30 de agosto de 2011

NUMEROLOGÍA





Llamas azules sitiando amarillos
Rosicleres tus labios
Cuerpos que el rayo atraviesa
y fecunda el par nuestro
Impolutos giramos la rueca
Nuestra idílica Ilíada
El azar, no el amor, nos nombró ganadores
Tu boleto contiene mis doce trabajos
Mis cuatro jinetes
Mis siete pecados
Cuatro estaciones pasaron
Mil mundos
Doce apóstoles tocan las puertas
Mil y una noches no fueron bastantes
Las maravillas jamás fueron siete
Aún sigo infinito contando las veces que
tú maravillas mi cuerpo contando las
veces que cabe el amor en
un radio de sol al cuadrado
entre cúbicas sombras

domingo, 7 de agosto de 2011

Adiós Nonino




Resucito después de tu cuerpo
Resistí a la hecatombe de ti
cuando crecen tus ríos
Fui a tu guerra en total desventaja
y volví moribundo
Conocieron mis versos el Auschwitz mortal
donde envías prisioneros
No lloré salvo nunca
Cuando en noches de estrellas y horror
me encontraban tus manos
Y me abrías y cerrabas
Y tus dedos perfectos hicieron de mí
las palabras de adiós más sinceras
Adiós, Adiós Nonino,
me decías y cerrabas mi tumba
con un beso adentro

martes, 26 de julio de 2011

27







¿Saben?
Ahora soy yo quien persigue al conejo
Me detengo a morir porque soy pequeñita
y la muerte gigante
Ahora el mundo comprende que entré en los cerrojos
No lean mi carta porque es invisible
Lo esencial, alguien dijo, está escrito con viento
Me he llevado mi pecho
Porque en él permanece mi voz y mis biblias oscuras
Nada heredo a los vivos
Ellos mismos heredan su muerte
Si algo dejo es mis ojos oscuros
Mis cabellos oscuros
Mis oscuros demonios
Este es mi cumpleaños
27 años tengo y mañana tendré 27
27 tatuajes
27 deseos
27 años luz sostenidos
27 aves negras
¿Saben?
Le he obsequiado mis ojos al diablo y a Dios mis jeringas
¿Quién verá en mis mejillas las lágrimas negras que aún pisan
las charcas?
Escapé tan a tiempo que no terminé la canción inconclusa
Pero suena tan lindo el final
Que lo llevo conmigo

lunes, 25 de julio de 2011

El olor perdido



Años después vine a ver los espejos
Les llevó un parpadeo recordar que una vez fui su dueño y mi nombre habitó el corazón conteniendo otro nombre
Me reconocieron, pero no me supieron decir o quizás toda voz fue apagada por capas de herrumbre
Luego vino ese bálsamo antiguo a humectar los recuerdos
Perseguí esa fragancia
Pero no era un perfume ni el vaho del pasado
No era el fétido aliento a fantasma
No era el soplo de aquellas ventanas ni el alma del viento
Era algo más que ese efluvio irrumpido de aroma
Era un río bienoliente
Algo más respirable que todo el jardín contenido en la aurora
Más cristalino que Dios o cualquier relicario
Porque entonces lo supe y fue bueno
y exhaló ese diamante en mi piel la respuesta
Era así sin más nieblas
El olor a mujer

miércoles, 13 de julio de 2011

VENTANAS


Así mismo en su ufano fervor
las ventanas transpiran secretos
Si alguien dice Te amo ha asumido abordar
la esquizoide neblina que vuelve el espejo
El amor corre el riesgo de ser confundido con
arpas de Orfeo
Un jardín merodea por el tiempo
Lo que dice un amante el amor lo transcribe
Lo que dice el amor siempre acusa recibo al
hierático amante
Los paisajes no mienten, perjuran
Por eso ambos logran mirar dos asomos a un tiempo
Uno ve amaneceres
Otro ve al mismo tiempo el ocaso y
sus cuervos comerse el amor
con la misma flagrancia
del frío parricida

jueves, 30 de junio de 2011

Dios


En el más cruento abismo
Donde todo el silencio concentra la noche
Dos letras comen del fruto
Siglos después cuando nadie recuerde siquiera el silencio
Nacerá otra manzana
Un edén con dos almas hambrientas
Pero todo es mentira hasta el dios obstinado en cundir la
cutánea verdad con sus trampas ateas
Antes del árbol jamás monosílabo alguno
ha expresado el total universo
de todo lo dicho
Y esa autista palabra corona la gracia olvidada
en cual creen nuestras tumbas

martes, 28 de junio de 2011

Nombre propio


Escribo palabras como un pasatiempo
Me refiero a este instante de entera vehemencia
en cual todos mis besos
declaran la guerra
Tengo tantas ganas de besar por siglos la mujer secreta
Estoy muriendo de amor
con mis labios distantes del beso
¿Y a quién pertenece el deseo de mis labios?
Un día,
tal vez una noche estas mismas palabras dirán en tu boca
este nombre que encubro y que acusa recibo de mí,
de estos labios arteros que tú has condenado
a dar caza a tu boca

jueves, 9 de junio de 2011

Y además… soy feliz.


Agradezco con toda mi fuerza el amor que me brindan en todo momento. Sus mensajes de apoyo me cimbran la vida. Desde siempre he tenido un perfil (ya sea virtual o palmario) concreto. Totalmente acorde a mi esencia y mi forma de vida. Aclaro que en estos tres años de haber irrumpido en el mundo de Facebook, he mantenido tan solo una cuenta y en ella comparto poemas, cultura y vital pensamiento.
Ese ser miserable que orienta su tiempo a atacar mi persona, y algunos colegas, no oculta en sí misma sus patologías. Su terrible obsesión hacia mí y a mis versos. Su desmedida testarudez al suponer siquiera que encauzo mi tiempo en quehaceres totalmente absurdos y ajenos al verso. Pero lejos, muy lejos estoy de enfocar un segundo siquiera ese oscuro marasmo. Siempre he expresado que tengo derecho a querer a quien quiera querer, no a quien quiera que a fuerzas le quiera.
Y debo agregar que ese mismo patrón enfermizo que arraiga su dolo en las redes virtuales es algo frecuente. He observado esta misma conducta en más gente. Conductas nocivas, maléficamente empeñadas en ver derrocado el amor, la unidad, la familia, la sana armonía del amante y los seres afines. Sus actos son viles, groseros, sin clase. Hago hincapié en que no ignoran que incurren en graves delitos legales, que afectan también gravemente a terceras personas, entre ellos a niños, a madres, a amistades y a cónyuges. Lo hacen fraudulentamente, con la alevosía inherente. Y aunque es obvio que deban tratarse psiquiátricamente, ello no exime sus faltas, su malevolencia, su afición por el odio, su fanatismo al rencor, sus altanerías, su tendencia al despecho, su manía hacia el acoso, su vocación excesiva por ser garrapatas.
La manera en que infiltran su infamia comprueba su entera consciencia hacia el acto cobarde, incivil, despiadado. Siempre un mismo patrón los delata, y a la vez categóricamente apuntala que nada, así sea un historial depresivo o un archivo psiquiátrico grueso, justifica su oprobio. Su infinita ruindad.
Al principio sus voces son siempre amigables; admiran tu obra, te alaban; ungen tu espacio virtual de lisonjas. Pero luego, una vez que no obtienen la llave a tu vida, o tu amor, tu confianza o tu cama despojan su rostro de toda careta y develan sus diablos. En todo sentido pretenden franquear esa pleura intangible entre el ser y el humano. Ruegan, requieren, suplican, escriben (de su propia mano) las cosas más bajas y luego arremeten. No sin antes armarse de trampas, reclutar la mentira, adiestrar la ignominia y algo aún más nefasto: incorporar su esquizoide a la beligerancia. Y poco, si es que nada o un comino les puede importar sus parejas, sus hijos, sus menesteres de vida. Sin más los segregan y emprenden su real vocación de demonios. Ya el espejo es su propio castigo. Y vaya que debe dolerles.
Yo estoy a años luz de prestarme a sus timos, vivo un hábitat sano. Amo. Me dedico a la literatura. A mis hijos que adoro. A escribir. A estudiar. A crecer.
A ser con orgullo y con mi frente en alto: el hombre que soy cada día.

Fausto Vonbonek

domingo, 5 de junio de 2011

HAMBRE


Quién me ayuda, mi amor,
a elegir entre el frío y tus manzanas
Pluralizo la ausencia que sabe a licor y
no obstante es tan dulce como este mentirle al
diagnóstico helado
Por un lado el tiempo
Por otro el destiempo en su eterno deshielo
Un extremo nos da sus cocinas
Otro tuesta la espera
Dónde entonces doramos los labios
Qué manzana morder sin temer la expulsión resentida
Saborear cada fruto que pende de ti
Mordisquear donde duele el orgasmo
Por sentido común
Por la antonomasia de saciar las bestias

martes, 10 de mayo de 2011

Futuros Perfectos


Y hace frío
Y otro invierno promete marcharse
Se ha marchado el azúcar
Las chimeneas se han marchado a otros fuegos
Cuántos versos separan tus llamas
Cuánta distancia nos une
Podarán nuestros labios
Callarán las guitarras
Venderán nuestros labios y no habrá postores tan ricos
que sean tan cuantiosos
Una palabra sería epifanía
Una voz que lejana te endulza
Un ileso desierto
Un amor perdurable
Otro invierno nos ha prometido
Nieva azúcar y ausencia y los copos que crean el afuera
Cuántos versos separan las almas
Cuánta distancia se obstina en unirnos

viernes, 18 de febrero de 2011

POLIZONTES





Hay un tren con horario al deliro. Lo tomé esta mañana; cuando encuentres mi carta estaré pernoctando en la noche del túnel. Viajo en clase turística huyendo del ancla que arroja tu espejo. Huyo de ti que contemplas la puerta como una palabra la cual no pronuncias y apodas silencio. Yo he decidido salir a buscarla. Quédate tú acariciando su ausencia, te enviaré una postal donde a veces anide o cabalgue mi sombra. Me acordaré de tu tren donde quiera que aborde un recuerdo, así sea un corazón, un lunar que me asalta o una calle rodeando mi cuello como esta bufanda que han sido sus brazos. Soy demasiado antihumano para estos caminos, la soledad no es buen copiloto. Te extrañaré como a un libro olvidado al que hojean otros libros. Viajo también por los dos, mi pasaporte contiene tu nombre, tus ojos, tu firma, pero no tus pronombres. Él se queda a tu lado, Ella asiste a tu encierro, Ustedes se abrazan a un mismo destino, inamovible, como un domicilio absoluto soldado a una eterna fachada. Nosotros, los remitentes de ti compartimos la misma maleta y nos vamos.
Tú has decidido rendirle tributo a la horrible paciencia. Yo viajo allá donde el viento y la luz se disputan un sitio en las alas de un árbol; donde el mar y la luna comparten asiento; donde yo y el amor compartimos la misma ventana.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Sin... Pecado


Esta manzana es mi boca,
ahora escribo «pecado» y los dioses o el
único Dios son tu cuerpo absoluto.
¿Qué mujer no es el grito de orgasmos que
sueñan sus Evas?
¿Qué mujer no atormenta el Adán que
atormenta su vientre?
Desde aquí te contemplo como una manzana en
un árbol de lunas.
Muéreme entonces,
deja que muera en tu muerte amorosa y
comprenda que es bien el pecar y es impuro el quedarnos.
Muérdeme tú tras morder la manzana y
conviérteme en ti cuando en mí se despierte
el vampiro del hombre.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EMMA


Emma ha llegado sin fuerza a su cita del mundo,
sus alas cansadas, sus letras ya casi invisibles,
y es que es tan dura la tarde y sus senos tan suaves
que duele salir de su láctico ocaso.
Muerdo sus perlas usando mis labios,
no capitulo, no ofrezco pelea ante lo justo
y es justo perder cuando gano sembrar luz de luna en
sus óvulos negros.
Emma pregunta qué escribo y escribo en su piel la
respuesta con puntas de espinas bañadas en
llanto de arsénicas nubes.
En su garganta ha quedado el sabor de unas notas de piano,
en su cintura epitafios flores.
La entregaría a las palabras según las usanzas,
pero es dura la tarde y sus senos tan dulces como agua de río.
Emma quiere, suplica un corcel que la lleve al recuerdo,
Cuán lejos está del veneno,
es inicuo negarle a su aliento el placer de unas alas.
Emma abre sus ojos y pinta de tiempo las horas en blanco,
Emma abre mis manos y en ellas desposa el vitral con
sus cielos quebrados.
Llevo a mis labios sus alas, sus pétalos blancos, su nombre,
sus senos tan dulces,
la carta con fecha de 1860 firmada por Emma y que beso otra
vez contemplando en mis ojos los ojos de Emma.
¿Qué diablos hace un poeta en un año indistinto,
en un siglo distinto a una suplica hermosa en la voz de una
rosa absoluta?
Regresa otra vez cuando ya mis jardines no colmen tus manos,
no dejes, mi amor, que el silencio trascienda a lo eterno,
todo el amor cabe aquí en mi regazo.
Tuya siempre,

Emma.




miércoles, 14 de abril de 2010

PALABRAS DE AMOR


"Hay un mar de puertos en el mar de mares,
y únicamente un amor transbordando en la sangre."



Escribo palabras que pueden oírte,
como si la boca de cada palabra dijera algo tuyo,
algo tal vez innombrable que nadie pronuncia,
ni el viento, ni el agua, ni la Poesía,
ni siquiera el sueño.

Me pregunto yo mismo estas cosas,
me responde la nada,
ese todo que gritas en
cada silencio.

Caen sobre mí tus silencios,
hablan,
doran las perlas que
alumbran tus senos.

Eres llovizna,
luz viva,
humedad que penetra las venas.
Pero no estás,
nunca estás,
y estás
siempre perfecta,
siempre mujer,
siempre exacta y
lejana
lejana.

Hay un dolor que
te trae a mi cuerpo,
hoy un dolor que
desteje aquí mismo su
Itaca amorosa.

Puedo sentir cada barco o
presagio que trae tu perfume.
Nada puedo callar ante
el viento que todo lo sabe,
porque tú eres la vida que
da luz al viento.

Tú, encadenada paloma,
tan llena de mí sin
saber que de ti es
la palabras más libre.

¿Qué es el querer,
el desear, el decir: tengo ganas?

El querer es rotundo secreto que
nada lo acalla,
porque la sangre no es diáfana letra,
es claro latido de amor y
oquedad de castillos.

Nuestro deseo es tal vez el
plural de unas ganas que
son singulares.

Hay un verso tatuado en
mi sangre que no cede nunca ni
doma su anhelo de hacerte el
amor y la guerra amorosa.

Hay como dije un imán que se
obstina en unir las palabras,
la sensual armonía de tu
cuerpo inherente al deseo,
al amor,
a las ganas profundas de
hacer de
las ganas deseo innumerable y
deseo acariciado.

Es imposible seguir postergando el
deseo que sucumbe a la inercia del
fuego,
fuego que esparce, devora, carcome,
anula el contrato del diablo y las almas.

Y uno resiste, sobrevive o naufraga,
y a veces, como todo el tiempo:
contempla ese péndulo argento que
oscila entre amor y esperanza.

Una esperanza que parta esta roca y
de luz a la almendra.

miércoles, 10 de marzo de 2010

HIELERO


En tu epitafio no habrá una inscripción como esta:
Aquí yace un hombre que deshizo un iceberg con
sus propias manos
”.
No acudirá a tu sepelio el verano. No habrá un
aguahielo mortuorio que deshaga en gotas
el honor del frío.
Cuando mueras dirán simplemente que ha muerto
El Hielero.
¿A quién jijos de la rechingada le puede importar que
vendiste un glacial en pedazos?
A mí, a mí y a estos versos nos importa tanto que
estamos aquí mendingando una esquela de frío que
arrope tus huesos de lumbre.
Esto es Mexicali, tierra que adiestra al dragón en
las artes del fuego.
¿Cuántos veranos vestiste tu piel de armadura y
sin Sancho escudero emprendiste hacia el rayo del
sol convertido en molino?
“Anda al hielero, trae cinco pesos de hielo”
Y era un espectáculo ver la masacre que hacías con
las barras. Sentir en el rostro las chispas del
hielo fundido como ascuas de río.
Súbitamente el gran témpano claro quedaba
restado a unos lustros de vidrio filoso.
En las fiestas un hálito frío alegraba los cantos,
no vendías hielo, vendías alcanfor de fantasmas,
pizcas polares que enfriaban botellas y
hacían calofríos las espumas.
Vendías a granel los lingotes de lluvia en su
pausa purgante.
Aún mis manos conservan la estela del
magma que hacían de las palmas un par de
Groenlandias.
Me enorgullece decir que miré destazar el
becerro del agua, que tuve en mi frente las
vísceras claras, la diáfana carne del
agua ya muerta.
Sería un privilegio heredar esos garfios de
que hincaban sus uñas al huérfano arroyo.
Las colgaría en una percha enclavada al verano.
Un nombre propio y dos fechas serán la
frialdad de un lápida pobre.
No dirá: “En esta tumba hay un Yeti que
habitó el desierto
”.
Cierto que fuiste más hombre que oficio,
cierto que al ver tu vejez apoyar tu esqueleto en
bastones con llantas me vino el poema.
Sé que es normal que te mueras, y que haya un
cronómetro frío que active el recuerdo.
Lo que me angustia es saber que un
calor infernal hondeará en tu fantasma.

lunes, 11 de enero de 2010

ALMA DE ALMENDRAS


Me preguntas a mí si las almas de almendra sabrán las
palabras que ayer inventamos
Te respondo que sí
que ellas mismas dotaron de horario al reloj de las sombras
El óleo del día discurre en tu rostro como una obra de arte
Suspiras y entiendes que cada palabra es un lúcido sueño de
un fénix aún virgen
Me preguntas a mí las palabras que ayer inventamos
Las pronuncio una a una como si en ellas volviera a nacer la
memoria que apenas ayer era un flan de vainilla en el medio
del hambre
Dónde inhumamos aquellas palabras de letras inciertas que
iremos a ver ya pasada la vida
Las pronuncio una a una:
gazmandra sarispa azusantu achariel luxamante
Tus ojos evocan sus significados y me hacen temblar la
ilusión de rozar con mis labios la página rota en que
acaba el poema
Hemos estado inventando por horas la orgía de las horas
Eres entonces el único libro en que leo la pasión con que el
tiempo enamora al arcángel terrestre
Las manecillas han sido por siempre la lanza de aquél cuyo
nombre he olvidado
Hoy no me importa si el radio no toca canciones que muevan el
alma
Me he enamorado del péndulo hambriento que vuelve otra
vez a posar su estertor sobre el alma sedienta
No sé si algún día las almas de almendra sabrán las
palabras que ayer inventamos
No sé si estos versos serán recordados pasado el instante o si
en vano transitan
Sólo sé que gazmandra sarispa azusantu achariel luxamante
no son las palabras que ayer inventamos
Porque ayer otra luna ofrendaba su arrope a lengua del lago
Y porque ayer el futuro era un tibio presagio al regazo del cielo
Sólo una pregunta trasciende los siglos
¿Dónde estabas el pasado Pluterday?
Te pregunto y tus ojos se van dilatando a encontrar la respuesta
Puedo escuchar tu silueta perderse en el tiempo como una
espiral que secuestra tus ojos
Dejo que caigas en ese vacío existencial de la cuántica etérea y las
danzas sanguíneas
La canción de la radio repite las mismas palabras que ayer inventamos
Las he pronunciado y tus ojos retornan aquí donde el ovalo abraza el
paisaje
Asomas tu vista a las casas distantes
La calle ha olvidado que debe fingir custodiar a las sombras
Somos transeúntes de un libro perdido
La habitación se despide del resto del mundo y enciende el motor que
nos lleva hasta el punto final de esta página rota


© Fausto Vonbonek

(NOTA: “ ¿Dónde estabas el pasado Pluterday? ” Corresponde al título de la Novela de Ciencia Ficción de Paul Van Herck “Where Were You Last Pluterday?” Editorial Novaro (1973)